HISTÒRIA

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La crisi de l’Antic Règim: Antic Règim

Comentaris
  1. francesc escrigué:

    EL VERITABLE SOCIALISME….

    Pablo Iglesias subió por vez primera a la tribuna de oradores del Congreso, el 7 de julio de 1910. Su intervención demostró su talante revolucionario y antidemocrático hasta el punto de amenazar de muerte al jefe del partido conservador, Antonio Maura. El Congreso debatía el proyecto de “contestación al discurso de la Corona”. En aquellos momentos, España trataba de salir de la conmoción que había producido el año anterior la llamada “Semana Trágica” de Barcelona. El 26 de julio de 1909 se declaró una huelga general para protestar contra el envío de soldados de reemplazo a la guerra de Marruecos. En Barcelona, el embarque de los soldados provocó gravísimos disturbios, que comenzaron con la quema de iglesias y conventos y se saldó con la muerte violenta de un centenar de personas. Hubo una durísima represión ejecutándose al anarquista Francisco Ferrer Guardia, a quien se le consideró responsable de los disturbios.

    El presidente del gobierno Antonio Maura cayó en desgracia por estos hechos tan aciagos y el rey Alfonso XIII lo destituyó poco después. Al año siguiente, el monarca nombró a José Canalejas, presidente del Consejo de Ministros.

    En este contexto se produjo el debate de 7 de julio de 1910, que pasará a la historia del parlamentarismo español como una jornada especialmente vergonzosa sobre la que se ha intentado, con notable éxito por cierto, tender un tupido velo, y en la que Pablo Iglesias intervino para justificar la postura del Partido Socialista en estos sucesos. De su discurso extraemos los siguientes párrafos:

    «El partido al que yo represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército, y la supresión de otras Instituciones necesarias para ese régimen de insolidaridad y antagonismo».

    «El partido socialista viene a buscar aquí lo que de utilidad puede hallar, pero la totalidad de su ideal no está aquí; la totalidad entiende que ha de obtenerse de otro modo. Es decir, que este partido… estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones».

    Quedaban así sentadas las bases de lo que iba a ser la actuación del socialismo español durante las siguientes décadas.

    A las 18:25, el presidente de la Cámara, Conde de Romanones, vuelve a dar la palabra a Pablo Iglesias, que 40 minutos antes había pedido un descanso por hallarse fatigado.

    Pablo Iglesias.- Y el compromiso adquirido por esta conjunción (republicano-socialista) cuando el señor Maura seguía en el mando era derribarle del poder, considerarle un peligro para los intereses del país, para la libertad, para todo lo que aquí debemos defender. Y no solamente derribarlo, sino trabajar para impedir que Su Señoría (en adelante SS) pudiera volver a él. Y como entendíamos que podía no bastar esto y que además había otras razones, como garantía de que SS no vuelva al poder, ya que SS entiende que no se debe retirar de la política, viendo la inclinación del Régimen hacia SS, comprometernos para derribar ese Régimen.

    El presidente.- Orden, orden, Sr. Iglesias, no se puede discutir el Régimen.

    Pablo Iglesias.- Hagan las protestas que hagan, lo mantengo…Tal ha sido la indignación producida por la política del Gobierno presidido por el Sr. Maura en los elementos proletarios, que nosotros, de quienes se dice que no estimamos a nuestra nación, que no estimamos los intereses de nuestro país, amándolo de veras, sintiendo las desdichas de todos, hemos llegado al extremo de considerar que antes que SS suba al poder debemos llegar hasta el atentado personal.

    El presidente.- ¡Orden, orden, señor Iglesias! SS no puede ampararse en la inmunidad parlamentaria para cometer un delito. Por lo tanto SS tiene que retirar esas palabras y darlas por no dichas. No puede continuar SS mientras no rectifique sus palabras. ¡No faltaba más! ¡Orden, orden señores diputados! Señor Iglesias, ruego a SS que oiga las indicaciones de la Presidencia.

    A partir de aquí tiene lugar un diálogo surrealista, en el que Romanones trata de hacer entender una y otra vez a Pablo Iglesias que las amenazas de muerte son incompatibles con los usos parlamentarios y el diputado socialista se afirma una y otra vez en lo dicho.

    Pablo Iglesias.- Manifestaba antes que yo no quería venir con nada que significase… Recordaba esto, citaba esto para demostrar el estado de ánimo, no mío solamente, sino de las fuerzas que yo represento, y para que no se creyera que esto que había dicho fuera del Parlamento no tenía la sinceridad de decirlo aquí.

    (…)

    Lo he dicho por esa razón.

    El presidente.- A mí no me importa la razón de haberlo dicho. SS tiene que darlo por no dicho.

    Pablo Iglesias.- Lo he dicho por esa razón.

    El presidente.- (…) Señor Iglesias, invito a SS por última vez a que retire esas palabras (…)

    Pablo Iglesias.- ¿Por qué?

    El presidente.- Porque no ha debido pronunciarlas.

    Pablo Iglesias.- Voy a explicarlas.

    El presidente.- Hay que retirarlas.

    Pablo Iglesias.- ¿No puedo explicarlas? Pues no las retiro.

    El presidente.- Señor Iglesias, SS tiene suficiente dominio de la palabra para poder acceder a esta petición, sin mengua ninguna de sus prestigios. Su señoría ha dicho una cosa que no podía decir, y tengo la seguridad de que ahora estará pesaroso de haberla dicho, porque aquí la inmunidad parlamentaria no está para venir a cometer delitos y lo que ha dicho SS constituye un delito.

    Pablo Iglesias.- Su señoría ha hablado de retirarlas y yo he hablado de explicarlas.

    Un diputado pide que se lea el artículo 148 del Reglamento, se establece una discusión sobre si es aplicable al caso, que finalmente parece que no lo es, intervienen varios diputados, entre los que destaca el presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas, que medió en dos ocasiones para que Pablo Iglesias aceptara tener por no enunciada la amenaza de atentado contra Antonio Maura, y Eduardo Dato que recriminó a Pablo Iglesias su intervención.

    ARRIBA
    Atentado a Antonio Maura.
    El 22 de julio de 1910, quince días después de esta sesión, Antonio Maura sufrió un atentado, cuando se encontraba en la estación de Francia de Barcelona, procedente de Madrid. El joven socialista Manuel Posa Roca, disparó contra él, resultando herido en una pierna y un brazo.

    Al día siguiente se formulaba una protesta en el Congreso a la que, lógicamente, Pablo Iglesias, no se adhirió.

    En aquel entonces corrió la siguiente frase: “Pablo Iglesias apuntó al objetivo y Posa disparó contra él”.

    Durante los meses siguientes, la labor de Iglesias se centró en desgastar no sólo al gobierno reformador de Canalejas sino también el sistema constitucional.

    El verano de 1910 fue verdaderamente crispado y las huelgas, que llegaron al número de 246, tuvieron una carga política evidente.

    ARRIBA
    Citas y frases de Pablo Iglesias
    «Queremos la muerte de la Iglesia… para ello educamos a los hombres, y así les quitamos la conciencia… No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros».

    (En el VI Congreso del PSOE en Gijón)

    «No nos interesa hacer buenos obreros y empleados, buenos comerciantes. Queremos destruir la sociedad actual desde sus comienzos».

    «El Partido Socialista es la entera emancipación de la clase trabajadora: es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores libres e iguales, honrados e inteligentes».

    Cuando el 8 de agosto de 1897 Cánovas del Castillo fue asesinado por el anarquista Michele Angiolillo Folli, en el balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa), Iglesias dijo: «Condenamos los crímenes de abajo tanto como los de arriba, aunque algunas veces los primeros sean corolarios de los segundos». Y añadía: «No contribuyamos a convertir esta sociedad, inarmónica ya por antagonismo de intereses, en una sangrienta lucha de fieras».

    El 8 de marzo de 1921, Eduardo Dato Iradier, tras salir del Senado y dirigirse en el coche de la presidencia a su domicilio, fue tiroteado y acribillado a balazos en la plaza de la Independencia por tres anarquistas catalanes, Ramón Casanellas, Luis Nicolau y Pedro Mateu, que realizaron los disparos desde una moto con sidecar. Pablo Iglesias expresaba con mayor claridad aún su pensamiento: «La violencia, por si sola, no resolvió nunca nada: es cosa adjetiva. En España es esencialmente reaccionaria, lo mismo si la ejercen los gobiernos que si la practica el anarquismo. La fórmula salvadora es libertad y justicia. No hay otra».

    «¿Qué es la guerra? volvemos a repetir. Un crimen de lesa humanidad. Sí, un crimen que todos, absolutamente todos, y especialmente nosotros, los obreros, pues somos sus principales víctimas, debemos combatir».

    «Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes».

    (Cita inscrita en la parte posterior de los carnés de militancia del Partido Socialista Obrero Español.

    «Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo».

    [...] «Nosotros defendemos el sufragio universal por ser un excelente medio de agitación y propaganda para nuestras ideas, pero le negamos la virtud de poder por sí mismo emancipar a la clase proletaria».

    (Comentarios al programa socialista, Madrid, 1910).

    [...] «Es cierto que aspiramos a llevar representantes de nuestras ideas al municipio, a la diputación y al parlamento, pero jamás hemos creído, ni creemos que desde allí pueda destruirse el orden burgués y establecer el orden social que nosotros defendemos».

    (Comentarios al programa socialista, Madrid, 1910).

    «Los socialistas no mueren: los socialistas se siembran».

    «Nosotros estamos dispuestos a vencer –¿se entiende?–, no a defendernos. A matar y a dejarnos matar. A todo».

    (Pablo Iglesias en la Revista “El Socialista” el 17 de Octubre de 1923).

    «Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos».

    (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

    «La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución».

    «La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia».

  2. Alonso escrigué:

    Rambo… es discurs d’es Sr. Iglesias magnífic, però se va equivocar ( des d’un punt subjectiu) en una cosa:
    Quan diu “El partido al que yo represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército, y la supresión de otras Instituciones necesarias para ese régimen de insolidaridad y antagonismo” és una utopia lo que defensa perque s’esglèsia i l’exercit estan molt arraigades a sa cultura y tradició popular, i esta involucrada en tot el que ens envolta,sobretot l’esglesia, crec que si es realitzés , primer hauria de ser per una via revolucionària i segon trobaria més persones en contra que a favor.I després la supresió de l’exèrcit seria inviable des del punt de vista de prestigi i moral d’un estat perque no podria autodefensar-se contra problemes exteriors i a més hauria de realitzar sistemes d’aliances militars o de prestacions que no sé que seria pitjor, mira que fins i tot la URSS tenia un des millors exèrcits de la seva època.
    Mira diven que : “Vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer” que aquesta frase es ben certa.

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